Ubicado en el corazón del país, Zacatecas es uno de esos estados que refleja de manera singular todas las tradiciones y la historia de México. A falta de playas, ofrece el encanto de un recorrido cultural a través del tiempo mediante el cual el visitante puede verse de pronto en un convento del siglo XVII y pasar sin preámbulos a lo más moderno del arte contemporáneo.
Callejuelas que casi no dan espacio a un automóvil, nos sorprenden a cada esquina bajo la presencia solemne de picos montañosos mientras puestos ambulantes ofrecen vasos con frutas o jugos naturales junto al vendedor de globos o a una tienda de platería del más fino diseño.
Zacatecas es para quienes quieren conocer el México de ayer y de hoy a un ritmo que nada tiene que ver con la premura de las grandes urbes o los encontronazos con las olas de turistas. Aquí las cosas son despacio, para relajarse.
Hoteles no faltan y sus precios son módicos. Desde el imponente Quinta Real, construído en lo que hace décadas fue un ruedo taurino. El hotel es una verdadera obra de arte en sí mismo teniendo como centro el antiguo ruedo, donde al pisar las baldozas, casi pueden escucharse los gritos enardecidos de las multitudes o el mugido de las bestias prontas al sacrificio o al ataque.
No hay que engañarse por las construcción antigua. El Quinta Real ofrece las mismas comodidades de cualquier hotel en Estados Unidos o Europa y una cocina destinada a satisfacer los paladares mas exigentes, incluyendo salones de convenciones, centros de negocios, gimnasio, alberca, etc. Una visita al bar del hotel es como estar en uno de esos bares tpicos españoles, construídos en cuevas.
Es obligatorio disfrutar del funicular, un paseo elevado que ofrece una magnífica visión de toda la ciudad, atravesando la misma por los aires desde un extremo al otro.
En cuanto a museos, no puede perderse el "Pedro Coronel", albergado en un ex colegio jesuíta, y que hoy expone una valiosa colección de pinturas de todo el mundo, las cuales fueron donadas por el pintor zacatecano cuyo nombre lleva el museo. Aparte de las pinturas, hay en este inmueble una de las mayores colecciones de máscaras, con un total de doce mil máscaras, lo que se considera la mayor colección de su tipo en el mundo.
Museos que exhiben retazos de la historia de la ciudad, colección de bordados huicholes, cientos de pinturas religiosas muchas de las cuales datan del siglo XVII, bocetos de Diego Rivera, joyas, reliquizas sagradas, todo esto y más p[uede encontrarse en la variedad de museos que pueblan esta ciudad encantadora.
Antiguo centro platero, Zacatecas permite al visitante poder adentrarse en las más recónditos rincones de las entrañas de la naturaleza, con una mina acondicionada para recibir al visitante, el cual puede sumergirse en la misma mediante un carrito similar a los que usaban los mineros muchas dcadas atrás para extraer la plata.
Aunque no se llega al tamaño de Taxco, Zacatecas tiene una vibrante industria platera, fomentada por ingeniosos orfebres que frente al mismo visitante vcan elaborando las filigranas de exquisitos diseños.
Sin embargo, lo más atractivo de esta ciudad está en su valor humano. Los zacatecanos abren los brazos a los visitantes para hacerlos sentir como si estuvieran en su propia casa. Ese calor humano es un atractivo singular que le hará regresar varias veces a una ciudad en la cual la historia y el presente se entrelazan imperceptiblemente para unas vacaciones especiales.
Mientras tanto, le sugiero que en cuanto tenga vacaciones, visite esta ciudad colonial cuyo encanto le atrapará sin lugar a dudas. (Marcos N. Suarez)


Un acueducto de tiempos coloniales.
Las noches se llenan de música con grupos que tocan mientras recorren el centro de la ciudad.
Un antiguo ruedo taurino es hoy uno de los hoteles más lujosos de la ciudad.
La arquitectura colonial es uno de los atractivos de esta ciudad mexicana.
ZACATECAS: UN REMANSO COLONIAL
POR EILEEN MARIEL
       Maravillas de Zacatecas a través de su teleférico
               
Todos los días a partir de las 10 de la mañana, el teleférico de Zacatecas comienza a subir y bajar del Cerro de la Bufa para mostrar a los pasajeros las maravillas de Zacatecas.
Este medio de transporte se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad y prueba de ello es que cada año llegan a sus pies 300 mil personas dispuestas a descubrir desde las alturas, la maravilla colonial de la ciudad.
"Muy bonito, muy enriquecedor. El centro, sus alturas. La verdad es que tiene lugares muy bonitos Zacatecas por conocer", dijo Eduardo Magaña, turista.
El teleférico fue construido en 1979 con tecnología suiza. Alcanza una altura máxima de 85 metros y tiene una longitud de 650 metros. Su recorrido comienza en las inmediaciones del Cerro del Grillo y culmina en el pie del Observatorio Meteorológico del Cerro de la Bufa. Ofrece una vista panorámica de toda la ciudad.
"Es una oportunidad muy buena para que nuestros visitantes viajen del Cerro del Grillo al Cerro de la Bufa. A través del teleférico se observa un panorama muy bonito de Zacatecas", comentó Jaime Guerrero, director del Consejo Estatal de Turismo de Zacatecas.
El recorrido en el teleférico dura aproximadamente 8 minutos, tiempo suficiente para admirar las partes más emblemáticas de la ciudad, incluyendo la catedral, el palacio de gobierno, el centro histórico y sus calles empinadas.
"Nos explicaron toda la historia desde su fundación, los primeros fundadores, los primeros conventos, cómo llegaron los primeros franciscanos para fundar muchas ciudades", indicó Rodrigo Gómez, turista.
El teleférico abre los 365 días del año. Su recorrido sólo es interrumpido si las condiciones climáticas son inconvenientes.


Vista parcial de la capital.
Zacatecas: donde lo colonial se funde con lo moderno

Por: Lupita Colmenero

Zacatecas es posiblemente uno de los estados más significativos de México. Su historia se remonta a los tiempos coloniales y viajar por su capital o los diferentes pueblos es como trasladarse un poco al pasado con la ventaja de la modernidad.
Monumentales iglesias barrocas. construídas hace varios siglos, enormes plazas donde frontales sostenidos por majestuosas columnas invitan a las aguas frescas o a un café.... vendedores ambulantes llenando de colorido el ambiente... fiestas casi todos los meses... amables ofertas de platería... todo esto y más es Zacatecas.
La historia del estado está inexorablemente vinculada a la minería de cuyos recuerdos se mantiene viva la oferta de genuinas obras de plata realizadas manualmente por artesanos a la vista del comprador.
Plazas y parques abundan y traen consigo una implícita invitación a relajarse, a mezclarse con los nativos en medio de un clima que siempre es agradable.
La propia capital, Zacatecas, es una ciudad limpia, con aires románticos donde por las noches, grupos musicales recorren sus avenidas principales llevando música que puede ir desde el mariachi tradicional, hasta los conjuntos que remedan aquellas veladas nocturnas de los tiempos coloniales.
Accesible desde la mayoría de los aereopuertos de México, las vacaciones en Zacatecas pueden resultar económicas y muy entretenidas.
Entre las opciones disponoibles se encuentra el turismo histórico, ideal para quienes quieren disfrutar de los valores arquitectónicos que España impregnó en el Nuevo mundo. Lo mismo el barroco que el neoclásico están presentes profusamente en el estado. Hay quienes han calificado a la ciudad de Jerez, cercana a la capital zacatecana, como la Andalucia de las Américas por su estilo arquitectónico.
La Catedral de Zacatecas, construída en el siglo XVI es un blasón del barroco mexicano, bellamente adornada en su exterior y con diseños sobrios en su interior marcados por el neo clacisismo. La catedral está ubicada en la Plaza de Armas, y muy cerca está el llamado Palacio de la Mala Noche que debe su nombre a que su dueño antiguo hizo fortuna en una mina de plata llamada igualmente. Hoy es el centro del poder judicial del Estado. Al lado opuesto está el mercado González Ortega, donde venden distintos tipos de artesanía, incluyendo plata, charrería, bordados y otros productos típicos del área.
Pero, en general, un recorrido por las calles de la ciudad es como visitar un gigantesco museo de arquitectura colonial, con detalles que sobresalen en cada esquina y que a veces nos dan la impresión de que regresamos en el tiempo al pasado colonial cuando carrozas y volantas recorrían esta ciudad mientras que las mujeres exhibían largos vestidos almidonados y los acentos constituían la herencia de varios continentes.
La variedad gastrónomica de la ciudad es indescriptible. Carnes, frijoles, asados de todo tipo, cuyos olores se confunden con el ajo, la cebolla, los chiles... Ni hablar de la repostería con golosinas que son una invitación constante a dejar la dieta para tiempos mejores.
Le recomendamos que no deje de visitar las instalaciones del hotel Quinta Real, instalado en lo que fuera un ruedo taurino, una verdadera joya arquitectónica, cerca de la cual se puede apreciar un antiguo acueducto de estilo romano que servía para surtir de agua a la ciudad.
Obligatorio resulta una visita al Cerro de la Bufa, desde donde se puede contemplar toda la ciudad y a la vez adquirir artesanías. Y para terminar la jornada con broche de oro, el funicular, como observatorio viajante, permite apreciar de manera emocionante, los detalles de la capital.
Recomendamos usar uno de los transportes turísticos que existen en la ciudad y que ofrecen recorridos guíados con narradores que conocen al detalle los intrincados laberintos históricos de Zacatecas.
Para quienes aman las actividades al aire libre, el estado de Zacatecas ofrece varias opciones incluyendo recorrido por las sierras, donde se levantan formaciones rocosas de caprichosas figuras que retan la imaginación, y algunas de las cuales han servido de fondo a la filmación de películas del Oeste producidas por Hollywood.
FIESTAS
Casi no transcurre un mes sin que en algún lugar del Estado no haya una celebración popular. En Jerez, entre e;l sábado de Gloria y el segundo domingo de Pascua, tiene luhgar la feria con una extraordinaria cabalgata de charros y la simbólica quema de Judas. El domingo de Carnaval la pamplonada invade el centro histórico con una alwgría multicolor que resalta las tradiciones mexicanas.
Durante el mes de septiembre, también en Jerez, tiene lugar la celebración a la Vírgen de la Soledad, con peregrinaciones y toda una avalancha de fiestas callejeras.
En Susticacán, una coloridad ciudad que parece trasladarnos en el tiempo, se celebra el 15 de agosto, a la Vírgen del Rayo, con danza, carnavales con cohetes, procesiones y música.

En sombrerete, las fiestas parace que no terminan. Desde el aniversario de la ciudad, el 6 de junio, fiesta de San José, el 19 de marzo, la Vírgen del Refugio, 4 de julio; San Judas Tadeo, 27 de octubre, y la celebración a la Vírgen de la Candelaria el 2 de febrero.
Esto es sólo una muestra de las celebraciones que envuelven a los zacatecanos en todas las poblaciones del Estado. La mayoría de ellas tienen carácter religioso, pero en general, muestran el espíritu amable y hospitalario de sus residentes.
Templos, catedrales, museos, exhibiciones, celebraciones, deportes al aire libre, magníficos hoteles y una comisión de turismo ávida de servir a los visitantes, hacen de Xacatecas un destino muy especial para quienes quieren conocer un pedazo de la historia y la cultura de México.


La Catedral de Zacatecas
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