Hay ciudades que son singulares, que se destacan con atracciones que no se encuentran fácilmente. New Orleans, indiscutiblemente es una de ellas.
La semana pasada tuve la oportunidad de pasarme unos días en esta ciudad donde se mezclan las culturas españolas, francesas y africanas; una ciudad para divertirse y pasarla bien. Una ciudad llena de historia.
El centro de atracción de New Orleans es el llamado French Quarter, que en realidad está lleno de arquitectura española y cuando se recorren las callejuelas uno cree que podría estar visitando Sevilla o cualquier pueblecito típico español.
Las pocas huellas que pueden quedar del paso de los desvastadores ciclones son las construcciones y remodelaciones constantes, realizadas, en la mayoría de los casos, por hispanos.
La tasa de ocupación de los hoteles es de menos del 60% lo que quiere decir que usted puede obtener descuentos increíblers si decide pasar unas vacaciones en New Orleans. Los casinos, cines, bares, restaurantes, todos están abiertos… y la música se escucha a todas horas mientras la gente bebe despreocupadamente en los clubes o en las calles ante el ojo avizor de la policía.
Dos hoteles, propiedad de la cadena Windham, sobresalen no sólo por su ubicación, sino por los precios y las comodidades que albergan. Lo singular de los dos hoteles Wydham es que unen armoniosamente pedazos de la historia de New Orleans con la modernidad que esta cadena de hoteles ofrece a sus visitantes.
El Whitney Windham se eleva en lo que antaño fue un banco famoso. De hecho aún hay un banco en la esquina del hotel. Con unas 120 habitaciones y un servicio realizado casi en su totalidad por hispanos, el Whitney tiene tarifas muy accesibles y ofrece servicios completos que vamn desde suites de lujo hasta las recámaras tradicionales, manteniendo a la vez un sentido histórico.
Más allá, en el centro del French Quarter se eleva el Bourbon Wyndham donde el propio jefe de cocina se acercó a comprobar que los platos que habíamos pedido satisfacían nuestros gustos. Si queremos historia, el Bourbon tiene mucho que ofrecer…. Fue hogar de beneficencia, asilo, escuela y se rumora que aún circulan por sus pasillos los fantasmas de horribles historias del siglo XIX.
Comidas para los mejores paladares
Comer en los restaurantes de New Orleans es un experimento en buen gusto.
Desde sofisticados platillos de mar, hasta el clósico bistek, se encuentran disponibles en la mayoría de la extensa selección de restaurantes disponibles para el visitante.
Y hay restaurantes para todos los gustos y para todas las demandas económicas.
El restaurante en el Hotel Bourbon Wyndham es relativamente económico, con platos preparados con esmero y una selección que no es fácil encontrar en hoteles.
Para quienes quieren experimentar el bullicio de las calles del llamado French Quarter -centro de toda la animación- el Brennan's es un establecimiento con raíces históricas en la ciudad
El Chef del Brennans es en sí una leyenda. Lazone Randolph afirma que "compramos los ingredientes más frescos y los preparamos de manera consistente para dar una experiencia única al paladar." El Brennan's además tiene una extraordinaria selección de vinos y licores.
El ambiente es elegante y fino, el servicio extremadamente atentativo y la comida… una verdadera experiencia culinaria, con una selección que envidiaría cualquier restaurante.
Los precios son medianos para este tipo de restaurante, pero realmente vale la pena.
No se pierda, si visita el Brennan's, el famoso Pudín de pan, o el Banana Foster, una delicadeza de postre que consiste en babanas cortadas transversalmente, sauté en azucar morena, licor de banana y canela, que se flamea con ron y se sirve sobre helado de vainilla. Una verdadera delicia al paladar.
Capital del jazz, New Orleans es casi a todas horas, como un baño musical que se encuentra en cada night club y hasta en las calles se puede disfrutar de una música que contagia con intérpretes llenos de talento.